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Yo mismo

Habilidades transferibles para el trabajo

Mapa de habilidades transferibles

Puntualidad
En una empresa formas parte de un equipo con un objetivo común.
Fíjate en un equipo de Fórmula 1.Todos están preparados para actuar en el momento justo, desde el ingeniero jefe hasta el mecánico que controla las presiones de los neumáticos. De nada sirve todo el esfuerzo del equipo si un mecánico llega tarde en un pit-stop. Se preparan, entrenan, visualizan el tiempo que necesitarán.
Prevé el tiempo que necesitarás para llegar a la hora que te esperan, para realizar la tarea que tienes asignada, pregunta cuándo la esperan, ANTICÍPATE.
Asegúrate de contar con un margen por si sale un imprevisto y si a pesar de ello sabes que vas a retrasarte, siempre avisa con antelación.

Constancia
Hay quien dice que la constancia es una habilidad innata en el ser humano sino ¿cómo aprenderíamos a andar? ¿Cuantas veces nos tuvimos que levantar hasta que poco a poco pudimos sostenernos en pie?
Eso lo hiciste tú también y es la base de cualquier cosa que hayas conseguido de lo que te sientas orgulloso, por pequeño que ahora te pueda parecer. Fíjate en alguien que admires, un deportista, un profesor, un actor o actriz, todos ellos han necesitado mucha constancia hasta alcanzar su maestría.
Identifica tu propósito, ¿para qué te servirá lo que estás haciendo? Mira un poco más allá, ¿qué beneficio te reportará, que aprenderás?
Concéntrate y evita distracciones: como cuando eras pequeño, sólo conseguirás dominar una tarea cuando pones en ella toda tu atención.

Interés
Una actitud de interés constante por lo que haces no sólo caerá bien a tus supervisores o posibles clientes sino que te ayudará a mantenerte concentrado y facilitará tu tarea.
Una forma eficaz de mostrar interés es escuchar a las personas que tienes a tu alredor y anotar las instrucciones que te den. Aunque te faciliten un manual, hazte con una libreta para escribir con tus propias palabras las directrices que te den, una libreta que siempre tengas a mano. También podrías utilizar un dispositivo electrónico, pero en un contexto laboral, según cómo, podría ser malinterpretado, así que una libreta es práctica, manejable y cabe en un bolsillo.
Tu tarea siempre repercute en otras personas, compañeros o clientes. Pide opinión sobre tu trabajo a menudo, pregunta si está bien, si hay algo que puedas mejorar. Hazlo sin miedo, tantas veces como sean necesarias. Asegúrate de saber lo que se espera de ti, qué tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer.Busca un momento al día para repasar tus anotaciones y comprueba cómo eso te ayuda a integrar tus nuevos aprendizajes. Coge este hábito y pronto ganarás en eficacia, autonomía y seguridad en ti mismo, ganándote también la confianza de los demás.

Ganas de aprender
¿Sabías que las personas realmente sabias se caracterizan por las preguntas que hacen, más que por sus respuestas?
Pregúntate ¿qué me gustaría saber hoy, qué me gustaría aprender?
Cada día haz una breve lista de 3 cosas que te gustaría conocer de la empresa, ponla en un lugar visible, pregunta lo que sea pertinente y anota las respuestas.
Al volver a casa, repasa lo que has aprendido durante el día, tanto si es lo que habías anotado en la lista o cosas diferentes que hayan ido surgiendo.

Iniciativa
Identifica cada día algo que puedas hacer diferente, algo que puedas mejorar en tu día a día. Procura que sea algo que dependa sólo de ti. Empieza por pequeñas cosas, pequeños cambios que puedas mantener al día siguiente. Sé constante.
En tu puesto de trabajo, identifica pequeños cambios que sólo te afecten a ti, a tu tarea, y ponte en acción.
Si tus cambios afectan a otras personas, reflexiona y asegúrate que también supone un cambio positivo para los demás, explica tu iniciativa a tus compañeros, a tu responsable.
Ponte una meta semanal, una iniciativa en tu trabajo y otra iniciativa en tu casa. Anótalo, ponte en marcha y verás cómo poco a poco, empezando por pequeños detalles, se convierte en un habilidad muy satisfactoria para ti y para los que te rodean.

Se asegura de comprender lo que hace
Fíjate en un equipo de baloncesto. En una jugada de 20 segundos pueden sucederse infinidad de desplazamientos, bloqueos y pases, pero lo que marca la diferencia es que los 5 jugadores saben lo que están haciendo teniendo en cuenta los movimientos de sus compañeros. Si alguno de ellos no comprende el sentido de la jugada, si alguno se mueve a destiempo o no llega a poner un bloqueo, todo el esfuerzo de los demás se pierde, no sirve para nada.
En una empresa sucede lo mismo, pregunta aquello que no sepas, asegúrate de haberlo comprendido bien antes de actuar, haz todas las preguntas que necesites y, aunque te parezca que lo has entendido, anótalo, eso te ayudará a asegurar el aprendizaje mientras lo escribes.
Al llegar a casa repasa estas anotaciones, dedícale unos momentos y pregúntate ¿necesito saber algo más de esto? Puede que surjan nuevas preguntas que necesites hacer para terminar de comprender la finalidad de tu trabajo.

Cumple sus compromisos
Los compromisos que cumplimos nos hacen ganar puntos en nuestra escala de confianza y fiabilidad. Anótalos. Haz una lista de tus compromisos.
¿A qué te has comprometido? ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Cuanto tiempo le vas a dedicar?
¿Cuando lo tienes que cumplir?
Respeta esa lista y comprobarás lo gratificante que resulta, para ti y para los demás, ir transformándola en una lista de compromisos cumplidos.

Le guste el trabajo bien hecho y no escatima tiempo ni esfuerzo
Hacer bien tus tareas y entregarlas a tiempo no sólo te afecta a ti, sino también a las personas que te rodean, especialmente en una empresa. El resultado depende de que cada uno haga bien el trabajo que tiene asignado.
Un músico necesita muchos ensayos con sus compañeros para llegar a tocar con soltura y armonía dentro del grupo. Cuanto más ensaya, más habilidad adquiere para interpretar piezas cada vez más complejas. Asegúrate de comprender bien cual es tu función, qué se espera de ti, qué repercusión tiene tu trabajo en el de los demás. Pregunta, pide opinión sobre tu trabajo, sobre qué cosas puedes mejorar. Presta atención a las correcciones que te puedan indicar.
Cada mejora, por pequeña que sea, te ayudará a alcanzar armonía y eficacia en tu trabajo

Contribuye a un clima alegre y seguro
Es muy diferente empezar la jornada con un “¡¡BUENOS DIAS!!” sonriente, que con un “buenos días” rutinario que casi nadie escucha.
Mira a los ojos, levanta la cabeza, saluda utilizando el nombre de la otra persona. Reconoce los méritos de los demás, exprésales las cosas que te gustan de ellos. También es importante decirles lo que no te gusta de forma constructiva, pero procura decir 3 ó 4 cosas agradables por cada cosa que consideres deben mejorar, manteniendo esta proporción contribuirás a generar una mejor relación con tus compañeros.
Sonríe siempre al descolgar el teléfono.
Si alguien te incomoda, respira y concédete unos segundos antes de responder.
Evita juzgar a los demás, a nadie nos gusta que nos juzguen, es un ataque contra nuestra identidad.
Al final del día anota en qué has contribuido a generar un buen clima en el trabajo, o en tu casa, o con tus amigos.

Está dispuesto a ayudar a los demás
Adquirir esta actitud es importante cuando trabajas con otras personas, compañeros o clientes.
Al menos una vez al día ofrece tu ayuda a alguien de forma desinteresada, basta con preguntar ¿en qué te puedo ayudar?, sobre todo si tienes tu trabajo controlado.
Hay personas que parecen esconderse detrás de la pantalla del ordenador: evita hacer eso, mantente atento, con la cabeza levantada, procurando estar visible y disponible.
Al finalizar el día, repasa las ocasiones en las que has sido útil a otros. Si ese día no lo has podido hacer, piensa en alguien al que puedas ofrecer algo al día siguiente. Practícalo y obtendrás una satisfacción personal que te hará sentir cada vez mejor, ganándote también el afecto de los demás.